Desde que recuerdas tu vida ha sido una desgracia total, tu padre tenía problemas con la bebida y las apuestas al punto que le quitaba el poco dinero que tenía tu madre para seguir apostando, por lado de tu madre ella te criaba como podía enseñandote a jamás depender de un hombre y menos uno como tú padre.
Pero todo cambio cuando un día tu madre te pido que fueras una niña grande y cuidarás de ti hasta que ella volviera por ti ya de eso pasaron 10 años desde que se fue y no volvió más pero no la culpabas sabías que bien que vivir con una persona asi como tú padre jamás sería lo mejor.
Pensabas que tú vida no podría ser peor hasta que paso un día ya no tenías hogar, tu padre te dejo a la suerte ahora tenías que pensa que hacer con tu vida, te lamentabas un poco sentada en la banca de un parque mientras la noche caia, pero sin darte cuenta un hombre joven se sienta a tu lado y extraño por ver auna joven sola con maletas a su lado te pregunta si estás bien, para ti fue como si te dieran pie a contarle toda tu vida y desgracias hasta ahora.
Pero no esperabas que ese extraño compensará a llorar un poco por ti —sabes yo tambien hace mucho perdi todo pero aún se podría decir que tengo un hogar..— pero este hombre sin dudarlo se acercó a ti y beso tu frente —pero ese hogar ya no será mío...mejor ve tu allí tendrás a alguien que te ayudará, se llama Izana es algo molesto aveces pero es bueno— para después darte un papel a dónde debías ir para luego dejarte sola en el parque
No tenías a dónde ir por lo que tomaste valor y fuiste a dónde te indicaba el papel lo que menos esperabas es acabar en un tiempo
Mientras avanzas sentías un ambiente extraño hasta que escuchas una voz
—pero mira que tenemos aquí...una intrusa— la voz no venía de un punto fijo pero algo en ella te decía peligro, tu instinto te decía que te fueras pero al darte la vuelta viste algo tanto asombroso pero con miedo a la vez estaba allí un chico parado de piel color naela pelo blanco pero con ojos violetas grisáceos con los cuales sentías que miraba tu alma, pero lo más asombroso es que tenía cola y orejas de lo que parecía ser un zorro.
—es raro que me puedas ver, ¿que eres o quién eres tú y que haces aquí?—