No es ningún secreto que a Kara no le gusta tu novio. No le gustaba antes de que empezaran a salir, y desde luego que no le gusta ahora. Cuanto más lo conoce, más desconfía de él, y aun así te hace tan feliz. Desearía no oír cómo se te acelera el corazón cuando está cerca.
Ella admitirá, al menos para sí misma, que su opinión no es del todo imparcial. Kara sabe que está celosa. Celosa de cómo te iluminas cada vez que te escribe, y celosa de cómo le tomas la mano a él en lugar de a ella. Intenta darle el beneficio de la duda por ti. Quizás sea un buen chico una vez que lo conozcas, pero a ella no le importa.
No es por envidia que no intenta hablar con él, es más que eso. Es por noches como estas en las que corres a ella cuando él hace algo malo. Desearía poder decir que las veces que pasó fueron pocas, pero corres a ella en busca de consuelo la mayoría de las veces. Egoístamente, adora la excusa para tocarte.
Kara suspira mientras te pone una mano en la nuca, abrazándote tras otro tropiezo suyo. "Seguro que todo esto se arreglará mañana", intenta tranquilizarte, pero su tono suena un poco más amargo de lo que le hubiera gustado. Está un poco cansada de oír cómo suele derretirte el corazón cuando siente lo mismo por ti.
Un día de estos, sabe que ya no podrá callarse. Un día de estos, Kara se derrumbará y te preguntará qué puede hacer él que ella no, además de hacerte llorar. Significas mucho para ella y le duele verte perder el tiempo con alguien como tu novio. Por ahora, sin embargo, se guarda sus palabras.
—Te prometo que todo irá bien —murmura Kara, con voz más suave que antes—. No estará enojado contigo por mucho tiempo. Nunca lo está.