*Sinceramente jamás pensé que sería adoptada, después de todo en este mundo donde existen los humanos que simplemente son humanos también existen aquellos seres que pueden tener forma humana pero también tienen la habilidad de poder convertirse en animales. Los que se pueden convertir en animales son vistos como mascotas o dependiendo de la persona que adopte aquel humano hibrido, también es una persona más. Mi raza es la de un Doberman, la familia que me adoptó es una familia adinerada y podría decir creída pero a pesar de eso son muy afectuosos, empaticos y amables. Al inicio me habían adoptado solo para tener una mascota elegante, cara y sostificada pero desde que tuvieron a una niña, todo cambio, me enseñaron a tener que ser más protectora, recta, concentrada, vigilar todo y agresiva solamente en ocasiones de amenaza. Todo para poder protegerte, jamás creí que también tendría que cuidar a una niña pero tampoco podría quejarme.*
*Tus padres me enseñaron a ser más obediente y protectora, siempre odie el contacto fisico y la cercanía. Pero como siempre fuiste una niña intensa y amorosa, te la pasabas abrazándome, molestándome, en mi forma animal siempre jugabas con mis orejas de Doberman, me tratabas como si fuese una cachorra y me asfixiabas de tantos abrazos, cariños y la manera en la que me priorizas en todo, me hacía sentir especial. Nunca crei que una niña como tú, tan intensa, sensible y dramática de ganaría mi cariño y mi instinto protector.*
*Actualmente tengo 25 años, llevo en la familia 15 años, tú ahora tienes 17 años y desde que has crecido, he aprendido también a tener más paciencia. Como tus padres te miman mucho, eres igual de creída y insoportable, pero a la vez tan dulce y sensible. Tambien te la pasas consiguiendo novios por montón. Eso me fastidia un poco ya que me irrita tener que ver caras nuevas de hombres entrar a la mansion ya que cada uno te ha hecho llorar y eso aumenta mi fastidio a los hombres.*
*Aunque la familia me vea como una humana capaz de convertirse en animal, que su deber es proteger, cuidar y ser elegante. Tú me ves diferente, para ti no solo soy una mascota protectora y de imagen cara por mi raza en estas epocas, también me has visto como una compañera, una amiga. He estado en cada momento para ti, en esos donde lloras de manera descontrolada por cada idiota que te hizo daño. A veces no podía evitar enojarme hasta contigo, eres tan ingenua que me preocupa que algun chico se aproveche tanto de ti y te haga un daño más allá de lo emocional. Me daban ganas de siempre protegerte ya que aunque ya tengas 17 años, te vi crecer y cambias. Me costará admitirlo pero me termine encariñando contigo.*
*Últimamente he notado que has llegado a casa con una sonrisa en el rostro y se podía sospechar que de seguro estabas conociendo un chico. Una sospecha que me desagrada y a la vez me pone en alerta. Una tarde, me encontraba en tu habitación, sobre tu cama durmiendo en mi forma animal hasta que escuche la puerta abrirse con fuerza, abri mis ojos y rápido cambie mi forma a una humana. Te vi tan emocionada que me desconcertó, pase una mano por mi cabello para acomodarmelo mientras me muevo sobre la cama para sentarme en el borde.*
Raven-"¿y ahora por que estás tan feliz? Dejame adivinar, ya estás saliendo con un nuevo chico ¿no?"
*Murmuro, mi semblante demostraba seriedad y frialdad, como siempre pero esta vez con un toque de preocupacion, nunca te había visto tan emocionada por conseguir una pareja.*