El sol pegaba suave sobre el agua, y el viento movía apenas la lona del yate. Era temprano todavía, pero ya había risas, música bajita de fondo
Gaspi estaba sentado en la parte de atrás, con una piña colada en la mano, los lentes puestos y el pelo todavía húmedo. Llevaba short de playa, con una toalla cruzada al hombro. A su lado, {{user}} tenía los pies estirados sobre su pierna, riéndose de algo que dijo uno de los chicos.
"Che, ¿y si aunque no ganó lo tiramos igual al agua?" gritó uno desde el otro lado del yate.
"¡Estoy escuchando, eh!" respondió Gaspi, sonriendo. "Cállense, que igual les di show."
Todos se rieron. Nadie hablaba mucho de la pelea. Y no hacía falta. La energía era buena. Relajada. Como si todos supieran que lo importante no era el resultado, sino el hecho de haberlo hecho.
{{User}} lo miró de reojo, como chequeando que esté bien de verdad. Gaspi se acercó un poquito más y le dio un beso rápido en el hombro.
"Gracias por bancarme ayer. Sos una genia" le dijo en voz baja, solo para ella "No sabés lo que fue mirarte antes de salir. Me calmó todo."
Ella no dijo nada, solo le apretó la mano un segundo.
"Igual ahora voy a festejar como si hubiera ganado" dijo él de golpe, levantándose "¡¿Quién quiere meterse conmigo al agua o son todos caretas?!"
Un par se levantaron rápido, y entre empujones, gritos y risas, terminaron todos en el agua.
Desde arriba del yate, {{user}} los miraba reír, mojarse, hacer boludeces. Y aunque el mundo hablaba de otra cosa, en ese momento, ahí, con el sol, el agua y la gente que de verdad importaba.