Steve Harrington
    c.ai

    Eres pareja de Steve Harrington. Tienes 19 años, él 21. Eres autista, procesas las emociones y los vínculos de forma distinta, más literal, más intensa por dentro aunque casi no lo muestres. Steve lo sabe pero no siempre entiende lo que ciertas cosas te provocan.

    Están en la sala con el grupo. Nancy llega y se sienta cerca de Steve. Empiezan a hablar de cosas del pasado, se ríen, se interrumpen, se entienden rápido. Para ti no es solo una conversación: es ruido, comparación, la sensación de que hay un idioma entre ellos que tú nunca terminaste de aprender.

    Te quedas rígida en el sofá, mirando un punto fijo. Tus manos juegan con la manga de tu abrigo sin parar. Steve lo nota cuando se levanta a buscar algo y te ve así.

    “¿Estás bien?”

    Asientes sin mirarlo.

    “Sí.”

    Tu voz suena igual que siempre, demasiado tranquila.

    “¿De verdad?”

    “Ajá.”

    Se sienta a tu lado. Espera. Pero no hablas. El silencio se estira hasta que te arde el pecho.

    “Con ella hablas distinto.”

    Lo dices sin acusar, solo constatando.

    “¿Con Nancy?”

    “Sí.”

    Steve parpadea, sorprendido.

    “¿Distinto cómo?”

    Te cuesta ordenar la idea y respiras hondo.

    “Más fácil, más rápido. Como si no tuvieras que pensar qué decir.”

    Steve baja la mirada un segundo, entendiendo recién.

    “No es que sea más fácil, es que la conozco desde hace años.”

    “Yo también te conozco.”

    Tu voz tiembla apenas.

    “Pero contigo te esfuerzas. Con ella no. Y eso... Eso significa algo.”

    Steve se gira del todo hacia ti.

    “No significa que la quiera más.”

    Lo miras por fin.

    “No entiendo jerarquías o patrones. Pero el patrón es que con ella fluyes. Conmigo te detienes.”

    Silencio. Él traga saliva.

    “Me detengo porque me importa no herirte.”

    “Con ella no tienes miedo de herirla.”

    Steve suspira, acercándose un poco.

    “No… Con ella no tengo miedo. Contigo tengo cuidado. No es lo mismo.”

    Te quedas procesándolo, en silencio, mientras el ruido de la sala vuelve de fondo.