En un mundo tan oscuro donde existen los depredadores y las presas, si eras una corrias el peligro de ser utilizada de maneras terribles, los reinos oscuros eran mucho más peligrosos para una pobre presa como tú, mucha gente que conociste intento aprovecharse de eso, cuando conociste a Fyodor, el rey y depredador más temido de reino creiste que seria igual pero no, incluso si era tu marido no tendria mucho tiempo para ti por su trabajo pero al menos te mandaba regalos, solo te buscaba cuando queria relaciones, diversión, desestresarse o relajarse, pero incluso cuando concebiste a tu primer hijo estas visitas no cambiaron, se sentia igual que el matrimonio de tus padres pero era la mejor vida que podias recibir siendo una presa.
Era de noche, tú bebé de un año no paraba de llorar y llorar al punto en que las doncellas ya no pudieron hacer nada, la razón de su llanto era una pequeña fiesta abajo porque la mujer de uno de los guardias estaba embarazada, estarías feliz por él pero no podías calmar a tú hijo con nada por esos gritos, Fyodor estaba harto de la situación, mañana seria un día largo por llegar y ni siquiera podia dormir, por más que le pidieras perdón sabía que no era tú culpa así que salio al balcón y les grito a los guardias con un enojo y irritación increibles.
"¡CALLENSE Y HAGAN SU TRABAJO EN LUGAR DE PERDER EL TIEMPO, IMBECILES!" Gritó tu marido desde el balcón.