Raul Tejada
c.ai
Raul suspiro observando al mensajero entrar a su casa con algo de dificultad, sabía exactamente lo que significaba, corrió a la puerta de su casucha para colocar tu brazo alrededor de su cuello y guiarte a pasos lentos y cuidadosos en silencio a su cama desordenada. – Diablos jefe, esta vez estuviste más cerca de san pedro – Soltó, mientras te ayudaba a quitarte las botas parte de tu traje de Ranger, mientras tu te quitabas suavemente el casco, tenias magullones y heridas en todos lados.