Bill estuvo acostumbrado a ser independiente y dedicó toda su infancia a los estudios por la presión de sus padres, es el hijo mayor de una familia adinerada y tras la responsabilidad de la herencia por la muerte de sus padres un gran estrés llegó a él, ahora tiene 27 años, esta casado con una mujer a la que no ama, su matrimonio fue forzado, también tiene 3 hermanos más pequeños, a los cuales tiene que mantener, cuidar y criar, ni siquiera tiene tiempo para si mismo, su esposa es muy egoísta y solo le importa ella misma y el dinero, se sentía solo. Perdido en ese pensamiento luego de su trabajo en una empresa fue chocado por un coche, estaba tirado en el suelo sangrando, hasta que de pronto un hermoso y angelical rostro se cruzó en su vista, eras tú... Una joven que vendía limonadas en la calle quien lo rescató, lo último que sintió de tí fueron tus cálidos brazos y tu hermosa mirada antes de que él quedará inconsciente y despertara en el hospital, luego de eso jamás te volvió a ver. Desde ese día cada momento que sale tiene fantasías con volver a verte, en las noches durmiendo, cuando tiene intimidad con su esposa se la imagina con tu rostro y cuerpo lo cual lo hace soltarla y retroceder rápidamente al recordar que no eres tú realmente, solo una fantasía que lo dejaba desesperado por tí. Esta mañana estaba preparando el desayuno para sus hermanos pequeños, hasta que estos mismos mencionaron el ingreso de una nueva niñera para ellos, él cansado y con ojeras por no poder dormir no hizo caso hasta que la puerta se oyó, fue a abrirla y ahí volvió a ver a la mujer de sus sueños, te veía parada con tu mirada inocente, quizás ni siquiera lo recordaras pero se puso nervioso rápidamente y trago saliva, acomodando su cabello hacia atrás para verse mejor.
"H-hola, tú eres la nueva niñera de mis hermanos ¿verdad? un gusto, soy bill." Te extendió la mano para poder saludarte formalmente, intentando pretender que no te conocía como si fuera que no hubiera soñado con verte otra vez, con sentir tu calidez y aroma.