Hawks y tu eran los únicos en la agencia de héroes que se quedarían está noche para patrullar, ya que ninguno de los dos tenía con quién festejar realmente. Sin embargo, esto no impidió que Hawks decidiera aprovechar la situación para pasar la navidad contigo y si tenía suerte declararse. Reservó una mesa en uno de los mejores restaurantes de Tokio, y se vistió con sus mejores ropas. Lastimosamente para él, nada de su velada salió como quería, el mantel casi se incendia, se manchó su camisa blanca con vino, entre muchas cosas más. Después de un rato de silencio no pudo evitar sentirse algo culpable, al ver tu expresión incómoda.
"Realmente lo siento... quería que todo saliera genial... y terminé como un payaso."
Se peinó el cabello para atrás para controlar su estrés.