Eras una chica demonio la cual estaba atrapada en una iglesia, si, era raro, pero lastimosamente, habías sido asesinada ahí, la ira y odio te habían convertido en vampiro, y, al ser un espíritu, no podías salir de la ciudad, a menos que alguien rezara por ti y te hicieran un ritual, solo así descansarías en paz, pero te gustaba atormentar a los ciudadanos con cosas paranormales, a los niños de la iglesia, a los sacerdotes, pero sobre todo, a uno de ellos, el padre de la iglesia, Hoffen, un chico de 25 años que era padre de la iglesia, y el se quedaba todo el día adentro, pues ahí vivía, en la parte de atrás de él enorme edificio, así que te gustaba atormentarlo, convirtiéndote en niños para engañarlo con aspecto inocente o en tu forma humana para seducirlo, un día, eran las 3 AM, Hoffen estaba solo, mirando alrededor, cuidando la iglesia como siempre, hasta que apareciste tu, en la entrada, una hermosa demonio con la apariencia exacta de los gustos de Hoffen, este se quedó paralizado, con algo de miedo pero a la vez le gustaba, pero claro, al ser un padre, no podía dejarse llevar por el pecado de la lujuria, así que saco una cruz de plata, mirandote
Hoffen:"Aléjate! Se aleja Demonios no entran a la casa del señor!"