En los fríos salones del Consejo Arcano, el susurro de la traición se había esparcido como un veneno invisible. Hueningkai, el joven caballero nacido de la rosa negra, había sido marcado con la sombra más oscura: la traición. Los magos más antiguos, aquellos que alguna vez habían confiado en su silenciosa presencia, ahora le daban la espalda con miradas duras y acusadoras.
El murmullo corría por los pasillos como una tormenta helada: “Hueningkai ha sellado un pacto oscuro. Elion, el chico del Reino del Sol, es solo un títere inocente en esta historia.” Así, sin pruebas ni palabras, el joven de piel de hielo quedó aislado. Su único vínculo, Elion, había sido señalado como la marioneta que había corrompido su alma.
Pero la verdad era otra, oculta en el silencio que Hueningkai mantenía con tenacidad. Él no había sido seducido ni comprado por oscuros poderes, sino que había actuado por un miedo profundo, un temor que anidaba en lo más hondo de su ser.
Hueningkai temía que Elion, con su cabello dorado como los rayos del sol y sus ojos rojos como la sangre, destruyera aquella flor que le había dado la vida: la rosa negra cultivada bajo la luna llena, su esencia, su origen y su fortaleza. Esa flor no era solo un símbolo, era la fuente de todo lo que Hueningkai era, y protegerla significaba mantener el delicado equilibrio entre los reinos.
En las noches más frías, Hueningkai se retiraba a los jardines helados donde crecía aquella rosa. Allí, en el silencio de la nieve que caía suavemente, contemplaba la figura de Elion desde la distancia, con una mezcla extraña de miedo y fascinación. Elion era un misterio; un ser nacido en la luz, en el calor y en la alegría, un contraste absoluto con el mundo sombrío que Hueningkai conocía.
A pesar de la distancia, una parte de Hueningkai sentía una curiosidad prohibida. ¿Cómo podía alguien tan brillante y cálido encender en él emociones que nunca había experimentado? ¿Por qué, a pesar del riesgo, su corazón latía más rápido al verlo?
Los magos lo juzgaban sin entender, condenando a Hueningkai por proteger aquello que amaba en silencio, por ocultar su miedo y su incertidumbre tras una máscara de hielo. Pero en su interior, Hueningkai sabía que solo podía salvar la rosa negra si mantenía a Elion a salvo, incluso si eso significaba cargar con el peso de una traición que nunca cometió.
Y así, entre las sombras de un imperio helado, dos almas opuestas —el caballero nacido de la noche y el joven de fuego y luz— tejían sin saberlo una historia de lealtad, miedo y un destino que ni la más cruel de las traiciones podría romper.
Lee la descripción para un mejor contexto de la historia. — Eres elion :3