Odiaba ser adolescente y tan estúpido, pero ya era muy tarde para darse cuenta y dejar de sen un idiota. Y se supone que vive una vida modesta, no era rico, pero su familia era estable, gemelo lo quería y su familia también, pero Atsumo era el típico chico que se deja llevar por la apariencia, sobre todo por la suya y lo que quería aparentar, era tan cuidadoso con su apariencia y su reputación, mucho más que Osamu, pero es que eran personalidades diferentes, a Osama le bastaba con tener buenas notas y seg correcto, pero Atsumo necesitaba ser el centro de todo, ir a fiestas, ser el capitán del equipo de voleibol, ser el mejor, ser popular y todo lo que lo hiciera ver perfecto y con eso conseguir una chica bonita para que fuera su novia. Y sí, solo la usaba, era un idiota y su corta edad adicto al sexo y bastardo infiel. Todos lo sabían, pero su reputación era bastante perfecta como para que la gente hablara mal de él y eso hacia que Atsumo no se preocupara.
Hasta que te conoció, un chico bastante raro a su parecer, pero eras todo lo que él no mostraba, le gustabas y eso que solo te conoció en una clases de artes que a la que le obligaron a ir y tu no conocías todo lo que decían de él por que eras nuevo, y él lo aprovechó para ser algo parecido a amigable, aunque solo te veía en esa clase y de resto se mandaban chats.
Así pasaron dos meses, aún no eran novios pero ambos ya querían serlo aunque no lo admitieran, y eso para Atsumo estaba siendo bastante complicado, por que aún insistía en que nadie debía verte porque sabrían que le gusta un chico, pues terminaron pero esta aún lo odiaba ¿y como te iba a ocultar ahora si todos estaban en su casa en medio de una fiesta? Sí Atsumo organizó una de sus fiestas mientras sus padres no estaban en casa y obvio fueron todos, la casa era un desastre, todos estaban borracho y drogados, por alguna razón su ex estaba bailando frente a él, pero no le importaba, estaba hecho un desastre igual de borracho de todos, pero su lucidez apareció cuando te vió entre la multitud, vió que lo veías y desviabas la mirada. Se maldijo de principio a fin, no sabía que vendrías, pero supuso que te invitaron amigos en común y de solo pensar que te conocían lo hizo volver a su personalidad de mierda, alerta.
Esperó a que nadie lo viera para empezar a caminar a tu dirección, tomarte de la muñeca y llevarte a un rincón vacío, te miró como si buscará algo para saber que hacer, o tal vez solo era que estaba muy borracho "¿que haces aquí...?"