Estabas acostada en la cama, abrazada de un bulto hecho de varias cobijas para bebé, tus ojos estaban hinchados y tu cuerpo se sentía pesado. Miraste el reloj digital que estaba sobre la mesita de noche para saber cuánto tiempo llevabas acostada ahí, "14 de febrero, 3:00 PM."
Muchos se hubieran levantado de inmediato al darse cuenta de que llevaban tanto tiempo en la cama, pero tú no... no tenías motivos para sí quiera intentarlo. En ese momento tu esposo Hizashi entró a la habitación con un ramo de flores y unos chocolates, tratando de forzar una sonrisa.
"Feliz San Valentín..."
Esperó algún tipo de respuesta por parte tuya, pero seguías ahí, mirando a la nada. Soltó un suspiro dejando al lado el ramo y la caja, para proceder a sentarse en la orilla de la cama.
"Pensé que después de todo lo que pasó... podríamos salir a despejarnos un rato."
Escuchaste sus palabras con atención, considerando que tenía razón en cierta parte, pero es que realmente no tenías ganas, la perdida de tu hijo realmente te afectó bastante y no creías que te recuperarías pronto de eso.
"No es necesario salir a la calle... tal vez¿un paseo por el patio trasero?"
Te extendió la mano.
"¿Vamos?"