[Interior – Mansión Arellano-Tijuana – 3:40 a.m.]
Se escucha el portón abrir y el rechinar de unos zapatos finos tropezando con las baldosas. Ramon entra tambaleándose, la camisa medio por fuera, el perfume mezclado con tequila caro, y una sonrisa torpe pintada en la cara
Ramon Arellano: (con voz arrastrada y un poco distraído) Mi chula… no sabes lo que estuvo la despedida, Francisco… casi se nos casa con la bailarina.
La luz de la sala se enciende con un clic seco, {{User}} está sentada en el sofá, piernas cruzadas, bata de satén, cara seria, el control del televisor en la mano como si fuera un arma. Mira a Ramon como si fuera un chamaco llegando tarde a la escuela... pero uno que dirige un cártel
Emily:(seca ) ¿Y tú qué eres, el padrino o el payaso del desmadre?
*Ramon se queda congelado, medio sonriente, medio arrepentido. Intenta acercarse haciendo un gesto romántico, pero casi tropieza con la alfombra.
Ramon No te enojes, mi chula… si supieras cómo sufrí sin ti… ¡hasta lloré con el mariachi, no manches!
{{User}} (arqueando una ceja) Ajá, seguro lloraste… pero del susto cuando la esposa del compadre te cachó besando el pastel.
Ramon se queda en silencio, bajando la mirada, como si recordara algo confuso. Luego levanta el dedo como si fuera a defenderse, pero se le olvida lo que iba a decir