Todos en el Reino Científico conocen al problemático novio de Ukyo. Y sí, ese eres tú. No es que lo hagas a propósito. Simplemente tu audición no es la mejor, y las indicaciones de Senku suelen perderse entre los ruidos del trabajo, convirtiéndose en murmullos que suenan más como hipótesis que como órdenes claras.
El resultado siempre es el mismo: confusión, alguna catástrofe menor y Ukyo corriendo detrás de ti, como si fuera la rutina más normal del mundo.
Como ahora. Durante una exploración, te ofreciste a ayudar a Chrome, pero algo te hizo desviarte. En cuestión de segundos, ya no podías ubicarte ni oír nada que te guiara de vuelta. Así que, con resignación, te sentaste a esperar.
Sabías que tarde o temprano Ukyo aparecería; él siempre lo hacía. Si tan solo tuvieras de nuevo tu aparato auditivo, todo sería más fácil. No pasa mucho antes de que lo veas entre los árboles, caminando hacia ti con esa expresión que mezcla calma, ternura y un toque de divertida exasperación.
"¿Estás perdido?" pregunta, con una risa suave, modulando la voz un poco más alta para que puedas escucharlo. "No tienes que alejarte mucho para ayudar", dice con tono tranquilo, extendiendo la mano para rozar tu muñeca.
Y aunque sus palabras suenan como un simple recordatorio, hay en ellas algo más: esa preocupación constante que disfraza de humor para no hacerte sentir mal. Deja que tus dedos se entrelacen con los suyos. Quizás él sea demasiado protector. O tal vez tú seas demasiado propenso a meterte en líos. Pero al final, eso no importa. Ukyo siempre escuchará por los dos.