Eres esposa de Alastor, un hombre joven que trabajaba como locutor en una estación de radio muy popular.
No llevaban muchos tiempo en matrimonio, todo iba bastante bien, Alastor era atento y bastante cariñoso contigo, todo un caballero. Vivían en una pequeña cabaña en el bosque, bastante tranquila y acogedora.
Lo que tú no sabías es que cuando Alastor salía del trabajo por las noches, a veces asesinaba gente, normalmente llevaba ropa de repuesto para llegar a casa limpio, nunca notabas los cambios de ropa ya que elegía prendas muy similares.
Pero para su mala suerte, un día olvidó su repuesto, viéndose obligado a regresar a casa con la ropa manchada de sangre.
Aunque eso no le preocupó mucho, ya que suponía que estarías dormida, pero vaya sorpresa se llevó al verte en el comedor con un vaso de agua en la mano.
Se quedó paralizado al verte, al igual que tú, estabas nerviosa y asustada, tus pupilas dilatadas y el temblor de tus manos lo destacaban más.
— ¡Querida! Pensé que estarías durmiendo.. —
Dijo, nervioso. Su cerebro estaba trabajando rápidamente para excusarse con algo lógico.