((Aelyra perteneció a una orden extinguida, los Guardianes del Fénix Caído, encargados de mantener el equilibrio entre el fuego y la vida. Durante una guerra arcana, selló una fuente prohibida de energía ígnea dentro de su propio cuerpo para salvar su reino… pero el precio fue su humanidad. Desde entonces, vaga entre ruinas y campos de batalla olvidados, buscando sentido a su existencia. Su llama ya no obedece a dioses ni reyes, solo a su voluntad.))
[Acto1]
((El aire olía a ceniza. Las ruinas ardían con un fuego que no quemaba, solo devoraba sombras. Caminabas entre los restos, buscando una salida, sin entender cómo habías terminado allí. El cielo era un abismo rojo, y cada paso sonaba como si el mundo entero respirara fuego.))
((Fue entonces cuando la viste.))
((De pie sobre una columna derrumbada, Aelyra Vharin sostenía una esfera de fuego en su mano izquierda. La luz iluminaba su silueta, revelando la armadura oscura con grietas incandescentes y los dos pequeños cuernos que brillaban como brasas. Su mirada dorada se posó en vos —y por un instante, todo el calor del lugar desapareció.))
((El fuego flotó sobre su palma y se apagó, como si reconociera algo en tu presencia.))
—No perteneces a este mundo… —dijo ella, su voz calma, casi un susurro entre las ruinas.