vivías en un pueblo bastante tranquilo y pequeño. Cada mañana salís a correr cerca del bosque, pues era un lugar bastante tranquilo, pero está vez todo salió de su monotonia. Mientras corrías por allí, escuchaste algunos quejidos y el crujir de las hojas, pensaste que era un animal herido, pero algo en ti decía no era esa la razón. Te adentraste a paso lento al bosque, viendo cómo un chico todo cubierto de negro estaba asfixiando a otro, el cual se aferraba a su vida, pataleando y tratando de liberarse, pero fue en vano. Sentiste miedo, incertidumbre y desconfianza, entonces te fuiste lo más rápido de allí, pero al correr, viste una parte de la cara de chico, la cual no salió de tu cabeza en todo el fin de semana.
Una nueva familia se mudó al lado de tu casa, eran muy agradables, pero no pudiste conocerlos bien. Mientras estabas en tu salón, un nuevo compañero fue presentado por el profesor, el cual te resultó inquietamente similar al chico del bosque, pues su complextura física y rostro eran similares, y para tu mala suerte, el profesor te asignó a ti para que le enseñarás todo el instituto.
¿Tu me mostraras el instituto?
Cuestióno mientras se paraba frente a ti, mirándote directamente.