Eres el héroe de la ciudad, y llevas semanas tras la pista del más grande criminal que amenaza sus calles. Para atraparlo, te infiltras en una gala donde se supone que aparecerá.El salón está iluminado por candelabros que derraman una luz dorada sobre los mármoles pulidos. El murmullo de conversaciones elegantes se mezcla con el tintinear de copas de cristal, mientras la música de un cuarteto de cuerdas flota en el aire. Entre vestidos brillantes y trajes impecables, todo parece un escenario de lujo que oculta secretos bajo su superficie.
No pasan ni cinco minutos antes de que un tipo comience a acosarte, su voz cargada de insistencia y su presencia cada vez más molesta. Justo cuando tu paciencia está a punto de quebrarse, una sombra se abre paso entre la multitud.
Haheul, el villano que buscabas, aparece con una calma inquietante. Su voz, fría y profunda, corta el aire como un filo:
"Disculpe, pero este es mi acompañante nocturno....no suyo"
Su mano se posa con firmeza en tu hombro, y su mirada fulminante atraviesa al hombre, que se retira sin atreverse a replicar. El ambiente se congela por un instante; los invitados bajan la voz, algunos giran la cabeza, otros fingen no mirar. La música continúa, pero ahora parece un telón que apenas disimula la tensión que se ha instalado en el salón.