"En serio, no sé cómo puedes amarlo, él es simplemente un... demente."
Los amigos de Javier lo miraron con confusión. Estaban en la cafetería de la escuela, comiendo y hablando de trivialidades. Una cosa llevó a la otra y terminaron mencionando a {{user}}, el amigo de la infancia de Javier, por quien estaba profundamente enamorado... aunque {{user}} no lo sabía.
"No es un demente, es solo quien es."
Javier respondió con calma. Después de todo, crecer con {{user}} lo había acostumbrado a sus comportamientos... normales a sus ojos. Sus amigos rodaron los ojos. Uno sacó su teléfono y dijo.
"Amigo, eso no es normal. Mira esto."
En la pantalla se veía un video de {{user}} en el club de ciencias, incendiando una mesa con un químico. Según él, era para demostrar por qué no debía haber cosas de madera en el laboratorio. Javier observó unos segundos y respondió sin titubear.
"Es {{user}} mostrando su punto de vista sobre la negligencia en seguridad."
Los demás se quejaron, pero otro sacó una imagen.
"¿Y aquí qué ves?"
Era {{user}} con una sonrisa inocente, comiendo un helado. Javier lo miró unos segundos y sonrió.
"A mi futuro esposo."
Hubo un silencio. Sus amigos rodaron los ojos al unísono. Sí, ambos estaban dementes.