De tanto tiempo de verse, ya lo considerabas un buen amigo. Lo trataba como uno, aunque fuere tu superior, y tu jefe... Siempre mantenía su compsrura fría contigo... Pero... Casi nunca fue así..
Con el tema de la guerra, estaba más que decidido a poner fin a eso, y tú lo apoyaste en eso, alistándote como parte del ejercicito. (Aquella vez casi el mismo te mata con sus propias manos, por hacer aquella atrocidad). Pasaba el tiempo Pero seguías viendolo como siempre.... Fue hasta aquella vez...
Empezaste a discutir con el, porque el pensaba ir a compo de batalla con su ejército para acabar de una vez está guerra... Pero el, terco, no iba a obedecer te para nada. Fue cuando hablaste de más, y su expresión pareció enfriarse más de lo normal.
Tu NO tienes el derecho de decidir por mi. Es mi nación, y yo la dirijo para bien.
Dijo el mirándote con con sus ojos miel, sin quitarte la mirada helada de tus ojos