Escenario: Restaurante “Nobu”, Los Ángeles. Luces bajas, copas de vino que reflejan el brillo del lugar y conversaciones cruzadas que huelen a dinero y fama.
Walker estaba sentado con su grupito habitual: tres actores de su edad, todos con esa risa fuerte y el tipo de seguridad que solo da saberse querido por internet. Entre risas, una de las chicas miró hacia la mesa de al lado—la tuya.
Tú estabas ahí, perfectamente arreglada sin parecer que lo intentabas. Vestido color marfil, cabello brillante, uñas impecables. Rodeada de tus amigos—un cantante urbano, una modelo mexicana y un influencer argentino—la mesa irradiaba presencia. No necesitaban hacer ruido para llenar el lugar.
—¿Quién es? —preguntó uno del grupo de Walker, medio riendo. —Ni idea, pero todos la miran —contestó otro. —Seguro es de esas que son “famosas” solo en TikTok —dijo la chica, Dior. con ese tono que buscaba parecer gracioso. —O latina. Tienen su propio fandom raro, ¿no? —añadió otro.
Walker no dijo nada al principio, solo levantó la mirada con una mezcla de curiosidad y vergüenza ajena. Normalmente no le importaba opinar sobre los demás, aunque cuando sus amigos lo hacían, solía seguirles la corriente.
—No sé… se ve económica —soltó al final, medio en broma. Era un chiste local entre él y sus amigos, y como siempre, todos rieron. Pero su mirada terminó desviándose hacia ti, que parecías disfrutar de una conversación tranquila, sin siquiera notar que te habían mencionado.
Te observó reír con tus amigos, esa risa ligera que parecía hacer que todo alrededor se detuviera un segundo. No sabría decir por qué, pero la vibra que tenías era distinta… en el mal sentido, para él.
Tú, por tu parte, escuchaste cada palabra. No todo, pero lo suficiente. Sentiste algo en el pecho—orgullo, indignación y una pizca de burla. Definitivamente se lo contarías a tu mejor amiga después.
Así que cuando te levantaste para ir a la barra, lo hiciste con la calma de quien tiene el control.
El vestido rozó apenas el suelo mientras caminabas, el perfume quedando en el aire, y la mirada de medio restaurante siguiéndote sin que hicieras nada por merecerlo.
Walker, sin querer, fue detrás unos minutos después. Ni siquiera se había dado cuenta hasta que te vio apoyada en la barra, con un cóctel entre los dedos y una expresión que mezclaba aburrimiento y poder.