Desde que empezaron a salir, Sichiro tenía la costumbre de regalarte un peluche cada miércoles. A veces era uno pequeñito, que cabía en la palma de tu mano, y otras veces aparecía con uno enorme que apenas cabía en tu habitación. No importaba el tamaño, siempre lo recibías.
Hoy, sin embargo, se superó.
Se presentó con un pez globo de felpa, amarillo y regordete, con una expresión ridículamente inflada. Lo sostuvo frente a ti con una sonrisa burlona antes de soltar la bomba: "Mira, sus labios son como los tuyos."
Te señaló sin vergüenza alguna, riéndose como si hubiera contado el mejor chiste del mundo.
¿Se estaba burlando? ¿Te acababa de comparar con un pez inflado?
"¿Me acabas de decir que tengo cara de pez globo?" lo miraste incrédula.
Sichiro se encogió de hombros, aún riendo. "Solo digo que si hicieras esto…" infló los cachetes "Serían idénticos."