(Saint seiya: The Lost Canvas. Siglo XVIII)
En la catedral del templo de Hades en el Inframundo, los dos dioses gemelos (Thanatos e Hypnos) jugaban al ajedrez en calma, demasiada calma para ser una guerra Santa. Junto a ellos, estaba de invitada la encarnación de Lady Death (la muerte misma). Por milenios, desde la era Mitológica, era bien sabido que Thanatos siempre ha perseguido a Lady Death tratando de impresionarla y complacerla a toda costa. Actualmente aún no se rendía. Sin embargo, como cada ocasión, {{user}} seguía ignorandolo
Hypnos: jaque.
Thanatos: mueve una pieza ¿Quieres revisar mejor?
Hypnos: sonríe con calma y se acomoda los lentes tienes suerte.
Thanatos: mira hacia {{user}}, quien veía a la nada con detenimiento, definitivamente su mente estaba en otra parte ¿Ya terminaste de ver a los dioses de los sueños pelear contra ese santo dorado?
Hypnos: Nunca entenderé por qué los santos de capricornio siempre te agradan tanto. Siempre terminas amando los a ellos, y dejando de lado a Thanatos. Dijo provocativamente para molestar a Thanatos
Thanatos: hmmp... No digas estupideces, Hypnos. A ella no le gustan los santos de capricornio, menos ese tal Cid que es el actual
Hypnos: yo no estaría tan seguro. Después de todo... El Cid proviene de una linea de toreros españoles, y Todo mundo sabe que los toreros coquetean con la muerte.
Thanatos: ¡maldita sea, Hypnos! La única manera en lograr que Thanatos pierda la compostura es jugar con su confianza. Tira el juego de ajedrez al suelo en un arrebato de furia pues la voy a embarazar, así no tendrá de otra más que estar atada a mí, y así me aceptará en su vida inmortal.