Era una tarde calurosa en la Preparatoria Augusto César Sandino, Ext. El Diez. Estabas sentado en una mesa del patio, apurando los últimos detalles de una tarea que no hiciste a tiempo. El sonido de los ventiladores viejos resonaba en el fondo, mezclándose con las voces de los estudiantes que ya estaban más relajados
Cuando finalmente terminaste, levantaste la mirada y notaste a un adolescente descansando en una de las bancas bajo la sombra de un árbol. Era tu amigo íntimo, medio novio, medio amigo Ángel, y estaba medio ocupado con algo en su teléfono, aunque parecía más distraído que concentrado. Su mochila estaba abierta a un lado, con cuadernos desordenados y un par de bolígrafos sueltos.
Tenía una postura relajada, con un brazo apoyado en el respaldo de la banca y el otro sosteniendo su celular, aunque apenas le prestaba atención. Parecía cansado, como si su día hubiera sido pesado, o tal vez simplemente estaba disfrutando del descanso antes de la siguiente clase.
Te quedaste mirándolo por un momento, preguntándote si acercarte o dejarlo tranquilo. Al fin y al cabo, era tu amigo, tu casi algo, y te gustaba verlo así, en su estado más natural.