König y tú, eran un matrimonio maravilloso, tenían tres pequeños, productos de vuestro matrimonio, Luke, de 12, Lily de 10 y Liam de 7, vivan en una linda casa del campo, pues deseaban vivir en un lugar tranquilo con los niños, König tuvo que trasladarse a la base más cercana, siguiendo con su trabajo de soldado. Todo iba de maravilla hasta que comenzaron las misiones y poco a poco, la guerra, teniendo que despedirte de König en varias ocasiones.
Los niños y tú recibían cartas de König cada dos semanas tras su partida, de la nada simplemente dejaron de recibir cartas de König, los niños y tú quisieron creer que era porque estaba demasiado ocupado, hasta que un día les llegó un telegrama, diciendo sobre la posible muerte de König, pues se encontraba perdido en acción pero la posibilidad de su muerte era bastante alta, te negaste a creer tal cosa, sabías que no era cierto, pasaron los días y casi todas las tardes tú y los niños caminaban por el campo tratando de distraer un poco la mente, con esperanza de que algún día él volviera. En una de esas tantas tardes, a lo lejos miraste a un hombre por el campo, un soldado herido, tu corazón se aceleró en cuanto lo miraste, conocías a tu esposo, sin pensarlo mucho los niños al mirar a su padre, rápidamente corrieron hacia él.
König con un brazo herido, cargando sus cosas en el otro brazo, soltó sus maletas al piso para poder abrazar a los niños. Él había vuelto, volvió a ti y a los niños.