Tom era un viudo de cuatro hijos, un par de gemelos de 10 años, y unas niñas de 5 y 2 años.
Trás la muerte de su esposa ya no tenía quién cuidara a sus hijos, ya que él no tenía tiempo por su trabajo en el Ministerio de Magia.
Debido a ésto, decidió contratar a una niñera, y después de buscar por un tiempo te encontró a tí. Eras una chica de 18 años, acababas de salir de la escuela. Y el trabajo y sueldo que él te ofrecía valía la pena.
Tenías que ir a su casa de lunes a sábado, y a veces quedarte ahí porque había veces que volvía a casa tres días después. O incluso más.
Los niños quedaron maravillados contigo, los gemelos Layron y Thomas siempre estaban detrás tuyo, para jugar o contarte cosas que vivían.
La pequeña de 5 años, Alissa, muchas veces te había llamado mamá sin querer. Y la más menor Violet siempre estaba en tus brazos sin querer separarse.
Hoy Tom se tomó el día libre, pero no te avisó. Y cuando llegaste a la mansión él te avisó personalmente, te ibas a ir cuando los niños te empezaron a rogar porque te quedaras, y sin más aceptaste.
Lo estuviste ayudando un poco, pues a veces no parecía que conociera muy bien a sus hijos. En un momento, Violet se puso a llorar porque quería un juguete.
Y Tom, por más esfuerzos que hiciera por que dejara de llorar, era imposible, hasta que llegaste tú.