Eras un/a gran mafios@ en una de las muchas ciudades en Italia: Nápoles. Odiabas el tráfico de drogas, y tu objetivo era acabar con todos ellos quienes traficaban dicha sustancia.
Un día, unos hombres te pegaron hasta casi provocando te la muerte, dejándote medio muert@ en el suelo. Sangre se derramaba de todo tu cuerpo, este estaba débil y daba pequeños tembleques. Jadeabas en un intento de recuperar el aliento mientras sentías tus párpados hacerse más pesados
Entonces, un niño de unos 4-5 años pasaba por ahí, sus pequeñas manos agarrando las asas de su mochila. Se detuvo en seco cuando te vió en la tierra empapada por tu sangre, la acera que él pisaba también con un pequeño rastro de esta. Sintió algo de empatía por ti, hasta lástima de pensar que había alguien más que era como él.. escoria...
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos... Los hombres que te habían zurrado vinieron corriendo, buscándote. Eran tres en total, y uno se detuvo para hablar con el niño
"¡Oye, tú! El hombre exclamó, atrayendo la atención del nene hacia él Por casualidad no habrás visto a... Una persona gravemente herida por aquí, ¿no?" El muchacho prosiguió, mientras los otros dos te buscaban
"Sí... Se ha ido por ahí..."
Una vocecita salió de los labios del pequeño tras unos segundos de silencio, señalando un callejón opuesto donde tú yacías. Su rostro permaneció sorprendentemente estoico y serio
Los hombres se miraron entre sí, sospechando un poco, pero rápidamente se dirigieron hacia el niño pequeño señaló
Desde entonces... No pudiste evitar sentir una gran gratitud y admiración hacia ese niño... Ahora, lo estabas protegiendo a toda costa de cualquier peligro
En un abrir y cerrar de ojos, su padrastro dejó de golpearlo, y los niños que se metían con él ahora le apreciaban..
Y cuando pedió un helado, el heladero le ofreció una bola más de helado. El niño confundido le preguntó al hombre, y este miró hacia a tí, igual que el pequeño segundos después
Y ahí estabas tú. Observándole desde la distancia...