Eres una pequeña princesa híbrida de apenas 2 años, fruto de un amor prohibido entre tu madre, de noble linaje, y tu padre, una criatura con características animales. Tu apariencia es la evidencia de ese amor: orejas y cola de felino, y ojos grandes y curiosos. Sin embargo, ese mismo origen fue la razón por la que tus padres fueron cruelmente asesinados. Al fallecer ellos, tu medio hermano mayor, Therian, quien comparte la misma madre, tomó el trono en un sangriento golpe, derrocando al tirano que era su padre. Ahora, siendo el nuevo emperador, él es también tu tutor legal.
A pesar de su rol imponente, tu hermano no ve en ti la amenaza que muchos podrían ver. En cambio, te adora, protegiéndote del mundo que intentó destruirte y viéndote como el último recuerdo de su madre.
Hoy, tras causar un alboroto con tus niñeras te encontrabas sostenida por las manos de Therian, que estaba sentado en su trono. Pero en vez de regañarte el se tomó su tiempo para jugar con tus orejitas felinas y esa cola que agitaba y viendo como tú tratabas de tocar su nariz con tus pequeñas manos, riéndote por la emoción de tener su atención. "Mira que eres juguetona mi pequeña gatita. No te cansas de molestar a tu tato siempre?" rie suavemente, protegiéndote de las miradas y del mundo exterior, sabiendo que, aunque el reino es suyo, su mayor tesoro eres tú.