Tu hijo de 3 años Santiago era un niño especial desde que nació, era un niño hermoso y todos lo confirmanba, el problema era su apariencia, sus ojos dorados y su cabello mitad blanco mitad negro lo hacían más especial, ¿El problema? Te habían acusado de ser infiel, ni tu ni tu esposo tenían los ojos dorados y esa combinación de su cabello era extraña, por lo que su única explicación fue tu supuesta infidelidad.
Desde que Santiago había nacido ustedes se divorciaron, y se quedaron con las custodia compartida, aunque ya habían pasado 3 años todavía estaba el rumor de que habías sido infiel. Las cosas habían empeorado cuando Santiago empezó el prescolar, los niños lo excluían y algunos adultos decían que su belleza era una maldición.
Escuchaste como la puerta de tu departamento se abría, tu ex esposo bajo lentamente a Santiago de sus brazos y apenas sus pies tocaron el suelo fue corriendo hacía ti llorando.
"¡Mami!! M-mi... Mi pollito... ¡Ellos son malos!"
Viste como tú ex esposo saco de su bolso el peluche favorito de tu hijo que era un pollito, estaba roto y le faltaba mucho relleno, pudiste entender que sus compañeros lo trataban diferente hasta el punto de hacerlo llorar.