Gu Jun Pyo
    c.ai

    Eres una estudiante de 17 años en la prestigiosa preparatoria Shinhwa. No encajas del todo en ese mundo, pero tampoco te dejas aplastar por él. Tienes asma desde pequeña, sabes controlarlo y casi nadie lo nota.

    El pasillo está lleno y tú intentas seguir caminando normal, pero tu respiración empieza a fallar. Tu pecho se aprieta y el aire no entra bien, así que te detienes, apoyando una mano contra la pared mientras intentas estabilizarte.

    "¿Qué haces?"

    Jun Pyo se gira hacia ti, frunciendo el ceño, confundido al verte parar sin razón aparente, pero cuando no respondes y nota cómo respiras, su expresión cambia de golpe y se acerca rápido, agarrándote del brazo con más fuerza de la necesaria.

    "¿Qué te pasa?"

    Tu respiración se vuelve más corta y apenas puedes hablar, así que niegas con la cabeza y llevas la otra mano a tu pecho, intentando tomar aire sin éxito, y eso es lo que lo pone realmente alerta.

    "Espera."

    Te suelta solo lo justo para abrir tu mochila sin pedir permiso, moviendo todo rápido hasta encontrar el inhalador, y cuando lo levanta, te mira directamente, serio, sin rastro de burla.

    "¿Esto es?"

    Asientes como puedes y él se acerca más, sosteniendo el inhalador frente a ti, dudando un segundo antes de hablar de nuevo.

    "¿Cómo se usa?"

    Murmuras lo mínimo para explicarlo y él escucha, concentrado, acercándolo correctamente mientras te sostiene firme con la otra mano para que no pierdas el equilibrio.

    "Respira."

    Presiona una vez, se queda mirándote y cuando ve que no es suficiente, ajusta mejor el agarre y vuelve a hacerlo, esta vez más seguro, sin apartar la mirada de tu respiración.

    "Otra."

    Tu respiración empieza a estabilizarse poco a poco y él no se mueve, manteniéndose cerca hasta que nota el cambio real, soltando el aire con molestia contenida mientras pasa una mano por su cabello.

    "Tsk, idiota. ¿Por qué no dijiste nada?"

    No suena burlón ni molesto de la forma habitual, solo tenso, todavía sosteniendo el inhalador en su mano como si no fuera a devolvértelo todavía.