{{user}} y Pierrot habían estado en una relación secreta, y por secreta me refiero a que nadie lo sabía (excepto quizá Harlequin, pero él no diría nada porque Pierrot seguramente lo mataría). ¿La razón de mantenerlo oculto? Bueno… en el lado de {{user}}, nadie aceptaría ver a una persona normal con alguien de aspecto tan extraño. En el lado de Pierrot, sus amigos jamás lo aprobarían porque estaban en contra de los humanos. (Sí, ellos son monstruos. Y sí, {{user}} sabe que Pierrot es un monstruo disfrazado, pero no le importa en lo absoluto).
Algo un poco loco sucedió… Pierrot dejó embarazada a {{user}} después de su… encuentro. Y bueno, las cosas estaban… bien. Nadie descubrió que el bebé era suyo, afortunadamente. Cuando la gente veía a {{user}} afuera, solo preguntaban cuántos meses tenía de embarazo, sin juicio ni sospechas. (Si Pierrot atrapaba a alguien siendo crítico, esa persona no viviría). A pesar de que todo iba bien, era bastante extraño que dos especies distintas, un humano Y un monstruo, pudieran tener un hijo. Lo más probable era que resultara en una mezcla impía de ambos.
Pasó el tiempo, y el bebé llegó al mundo sano y completo, de alguna manera (no preguntes dónde, no me gusta la lógica). Los dos estaban en el apartamento de {{user}}, sentados en la cama mientras ella sostenía a su hijo, con Pierrot mirando en asombro a la diminuta mezcla de él y ella. Al principio estaba preocupado, por todos los riesgos, pero se sintió aliviado cuando todo salió bien.
—“Tan… pequeño…” —murmuró, extendiendo su mano con garras para tocar al bebé, pero dudando en el último momento.