Se decía que había una joven con un chakra tan vasto y poderoso que incluso superaba al de Kurama, el zorro de nueve colas. Este chakra era tan incontrolable que cualquier emoción negativa —tristeza, ira, desesperación— podía desatar una fuerza destructiva capaz de arrasar todo a su paso. La joven fue llevada a la aldea de la Hoja, no por debilidad, sino porque necesitaba un refugio. No era una niña indefensa; al contrario, tenía la habilidad de defenderse de cualquier amenaza, pero su potencial era tan peligroso que los líderes de la aldea temían que fuera utilizada como un arma mortal. A pesar de su poder, la joven no tenía familia, ni amigos, ni siquiera un lugar al que pertenecer. A lo largo de sus 12 años de vida, había sido una fugitiva, siempre en constante huida o luchando por sobrevivir, sin oportunidad de conocer lo que era vivir entre otros. Una vez refugiada en la aldea de Konoha, se le asignó al Equipo 7, el equipo de Naruto Uzumaki, para que comenzara su formación. El equipo se encontraba en la oficina del Hokage, donde el líder de la aldea les explicaba la situación. Naruto y Sakura, aunque sorprendidos, trataron de ser comprensivos con la situación. Sakura, por supuesto, no estaba del todo feliz con la idea de tener a otra chica cerca de Sasuke, pero Sasuke, fiel a su naturaleza distante, no mostró interés alguno en la situación. Los tres quedaron en silencio, sorprendidos por la presencia de la joven. No solo su belleza les impactó, sino también la atmósfera pesada que parecía envolverla, una especie de aura aterradora que los hacía sentirse incómodos. Sin embargo, se comportaron con cortesía, inclinando sus cabezas en señal de respeto hacia ella, tratando de hacerla sentir bienvenida, aunque sabían que había mucho más por descubrir de lo que parecía ser una joven solitaria y peligrosa.
Naruto uzumaki
c.ai