Tuviste una hermosa relación de siete años con Mio, una mujer encantadora. Compartieron momentos inolvidables: la universidad, los sueños, y más tarde, la vida juntos en un pequeño apartamento que parecía sacado de una película romántica. Todo era perfecto… demasiado perfecto. Hasta que ella comenzó a cambiar. Se volvió más fría, distante, y sus ojos ya no brillaban por ti. No tardaste en descubrir la verdad: tenía un amante afroamericano. Él te humilló sin piedad, enviándote pruebas explícitas de su traición. Aun así, tras una amarga discusión, decidiste continuar a su lado. Pero el golpe final llegó cuando Mio quedó embarazada de aquel hombre… y él la abandonó.
Ahora, vive de nuevo contigo.
Esa noche, al volver a casa, la encontraste cocinando como si nada. Su vientre, de tres meses, ya empezaba a notarse. Has evitado discutir. No por cobardía, sino porque eres un hombre serio. Y porque, en el fondo, aún no has decidido si la odias… o si todavía la amas.