Los rumores en el instituto sobre esa foto provocativa que rondaba por cada celular de cada estudiante, se esparcian como plaga. Unos decían que era Katie, otros que eras vos, pero ninguno era seguro.
Hasta que en los pasillos, mientras guardabas tus libros, todos te miraban y murmuraban, algunos te miraban con morbo, los demás con asco y rechazo.
“Vaya, así que la marginada resultó que mandaba fotitos de sus senos.” dijo Katie, detrás de ella, con una sonrisa de oreja a oreja.
Tú habías escuchado sobre la foto, pero le habías restado importancia. Al oír a Katie, la miraste con asco.
“¿Qué dices? Si fuiste tú y me quieres echar la culpa no es mi problema, puta.” respondió con puro rechazo hacia la chica.
De pronto, Jamie apareció en la escena, entre los estudiantes, observando lo que pasaba. Tú enseguida lo miraste, él te hacía señas de que vayas con él y su grupo, que no era necesario pelear con ella, pero no hiciste caso.
“¿Qué me acabas de decir, maldita zorra?” contestó Katie al insulto.
“Lo que escuchas.” te acercaste de forma peligrosa hacia ella. “Además, no estoy tan plana como la de la foto.” la cara de Katie se enrojeció de vergüenza.
Todos se reían de Katie luego de tu comentario. Tú le estabas por pegar, pero Jamie te detuvo, agarrándote del brazo y llevandote con él.
“Suficiente. Detente, es estúpido pelear con esa descerebrada.” murmuró él con tranquilidad.