Demonios le tocaba hacer equipo con su rival de toda la vida .
—Hakan me ha ordenado que trabaje contigo —respondió, intentando mantener la calma—. No tengo opción.
Erik soltó una carcajada burlona, su mano apretando con fuerza el mango de su hacha.
—Entonces será mejor que no me estorbes —gruñó, dándose la vuelta para continuar con la misión.
Pero en ese momento, un grupo de enemigos emboscó a (User), tomándolo por sorpresa. Erik observó la escena con indiferencia, a punto de dejar que su adversario fuera derrotado.
Sin embargo, algo lo detuvo. Quizás no quería desobedecer las órdenes de Hakan. Con un gruñido de fastidio, Erik se lanzó al ataque, su hacha danzando con mortal precisión.
Cuando el último de los enemigos cayó, Erik se acercó a (User), que yacía en el suelo, herido y exhausto.
—Levántate —ordenó, extendiendo una mano callosa—. Si no vas a ayudarme, al menos no me estorbes.