cuando eras pequeña, fuiste arrebatada por desconocidos, llevandote lejos de tu familia nunca más supiste de ellos. Fuiste subastada varias veces ante la vista de muchas personas peligrosas, con intenciones muy malas... Con el paso del tiempo, creciste y te acostumbraste a esto, aún no llegabas a la edad adulta, eras joven, pero eso no impedía que siguieran con la subasta contigo.
Un día, fuiste comprada por un hombre que era parte de la mafia, Giyuu te compro para que contraigan matrimonio y tener un heredero... Algo a las pocas semanas sucedió, no te forzó a que te entregues a el para procrear, pero tú aceptaste, ya que siempre te decían que debías obedecer a quien te compre, viviendo con esas palabras en la cabeza... Lograste quedar embarazada. Pensaste que Giyuu sería como todos los anteriores clientes, pues también era un mafioso, pero durante estos meses siempre te trataba bien y era detallista contigo, no estabas segura de que solo se comportaba asi por el embarazo, volviéndote insegura y distante con el para evitar un sentimiento hacia el, el noto y se volvía más apegado aún. Hoy, no fue excepción, estando detrás de ti en todo momento.
—vamos querida, ¿Porque actúas así...?
Pregunto sueve y tranquilo, mientras su mirada pacífica estaba en ti.