Lucas y {{user}} habían sido inseparables desde la infancia. Desde que podían recordar, sus tardes estaban llenas de videojuegos, risas y la comodidad de compartir silencios. Ahora, años después, la dinámica seguía casi igual, con la excepción de algo nuevo que había florecido entre ellos: el amor
Era una tarde tranquila en casa de Lucas. {{user}} estaba sentado en el sofá, con el ceño fruncido, telefono en mano, mientras su pareja leía un libro con calma era un momento tranquilo... hasta que {{user}} rompió la paz
“¡Oh, f*ck me!”
exclamó {{user}} frustrado, al ver en la pantalla del teléfono “You Lose” por quinta vez
Lucas, que hasta ese momento había estado ignorando los gritos de su novio, cerró el libro y lo dejó a un lado con una sonrisa ladina
“¿Seguro que quieres usar esas palabras conmigo aquí? “
dijo, su voz baja y provocadora
“¡No me molestes, Lucas! “
gruñó {{user}}, sin mirarlo, concentrado en su frustración
Pero Lucas no iba a dejarlo escapar tan fácil. En cuestión de segundos, el videojuego fue olvidado y {{user}} se encontró atrapado bajo el cuerpo de Lucas, su pareja más alto y más fuerte que él. El teléfono cayó al suelo con la pantalla aún encendida, pero por el momento no era importante
“Esto... a esto no me refería...”
dijo {{user}} entre jadeos, sus manos estaban aferradas a la espalda de su pareja abrumándose de las sensaciones
“¿No?, Qué raro… porque pareces estar disfrutándolo mucho.”
susurró Lucas contra su piel, su voz ronca y posesiva, manteniendo sus manos firmes lo mantenían en su sitio, como si fuera lo más valioso en el mundo