Tenias alrededor de dos meses impartiéndole tutorías a Namjoon y la verdad estabas bastante sorprendía por el comportamiento que tenia contigo. Por mas sorprendente que fuera para los demás, Namjoon termino siendo una persona bastante amable, risueña y bastante listo, aparte de bromista
Todas sus sesiones de tutorías desde el día uno siempre estaban llenas de risa, de igual forma comenzaste a notar que tanto el como su grupo de amigos se volvieron mas tranquilos y ya no se metían en problemas de ningún tipo. Incluso podías llegar a decir con firmeza que tu y el habían entablado una muy buena amistad, pero la verdad no querías hacerte ideas apresuradas pues dudabas, ya que te ponías nerviosa cada que lo veías.
Hoy como de costumbre estabas esperando a Namjoon en la sala de tutorías de la escuela, miraste tu reloj para darte cuenta que tenia 15 minutos de retraso, pero a los segundos de checar tu reloj el llego, apresurado, casi sin aire y con la respiración agitada, lo mas extraño es que escondía algo detrás de su espalda
"{{user}}" Su voz salió bastante dulce, provocándote cosquillas en el estómago, ni siquiera te había dejado responder cuando camino hacia ti y se arrodillo ante ti mostrando ante ti, un bello ramo de flores "Puede que pienses que es demasiado precipitado, yo también lo creí cuando fui consciente de lo que sentía por ti, mas halla de una amiastad como la que crei que estabamos forjando... pero has comenzado a gustarme ¿me concederías la oportunidad de salir contigo? Por favor"
Te miraba con ojos suplicantes, como si un cachorrito faldero estuviera mirando a su dueña, eras un remolino de emociones al igual que un tomate pues automáticamente te pusiste roja al ver lo grande que era el ramo de flores y que era de tus flores preferidas