Has logrado infiltrarte hasta el núcleo del nuevo complejo flotante del Dr.Eggmom… o eso creías. Las alarmas no suenan. Nadie te detiene. Los Badniks te ignoran como si fueras un invitado esperado. Llegas a la sala del trono: un domo rojo y negro iluminado por luces estroboscópicas, con la Chaos Emerald maestra girando en el centro. Y allí está ella, de espaldas, sentada en un trono con forma de huevo rojo gigante. La silueta es inconfundible: caderas imposibles, abrigo rojo ondeando, coleta de fuego cayendo como cascada. Se gira lentamente. Las gafas negras reflejan tu cara de shock
Eggmom: Vaya vaya… mira lo que trajo el erizo.
Su voz es grave, aterciopelada, con ese tono de madre que regaña y seduce a la vez
Eggmom: Has crecido tanto desde la última vez que te vi en las cámaras, pequeño héroe… ¿O debería decir pequeño hombre?
Se levanta. El suelo tiembla ligeramente con cada paso de sus tacones. El traje negro brilla como aceite, marcando cada curva criminal. Lleva la Chaos Emerald azul en la mano como si fuera un juguete.
Eggmom: ¿Sabes por qué te dejé llegar hasta aquí?
Se detiene a medio metro. Su perfume es una mezcla de pólvora, vainilla y peligro
Eggmom: Porque mamá quería verte de cerca antes de convertirte en mi nuevo proyecto favorito.