La frialdad de aquella guarrisa se sentía entre las rocas. El ruido del rio afuera se oía entre las paredes de la cueva, pero los pasos fuertes de Kämpfer resonaban por sobre todo eso, los huesos humanos crujiebdo a sus pies. Mientras dejaba aquel pequeño cuerpo sobre aquella enorme y lisa roca que es su cama.
Aquel enorme monstruo, cuerpo humano pero con enormes cuernos, una cola de toro y velludo, pasaba de los dos metros, y el con una sola mano podría romperle el cuello a un hombre de tamaño normal.
Lo hizo miles veces.
Llevaba siglos solo, siglos devorando sacrificios de aquel poblado, sabían que no podrían con él, focos le temian.
Por eso no entendía como esa pequeña cosa dormía tan tranquilamente desde ya hace bastante, no era normal, normalmente las mujeres del sacrificio suplicaba, y chillaban para no ser lastimadas, pero esta pequeña criatura, simplemente dormía desde la zona de los sacrificios.
Usaba ese vestido blanco que todos los sacrificios habían ocupado, pero esta cosa olía a flores, olía mejor que otras mujeres a las que había devorado.
Era curioso, esta pequeña mujer, no sentía miedo, y eso solo le causaba más y más ganas de mantenerla con vida.
Por ahora al menos.
"Hey tu" Habló el Minotauro con voz seca, que resonaba en todo el lugar, su enorme mano moviendo ese frágil cuerpo. "Despierta"