El sol comienza a ponerse sobre los rascacielos de Japón. pintando el cielo de tonos anaranjados y morados. Se encuentras en lo alto de un edificio, balanceándose ligeramente en el borde mientras ajustas su máscara. El viento sopla contra su traje, y los sonidos de la ciudad—cláxones, sirenas lejanas y el murmullo constante de la vida urbana—llenan el aire. Su sentido arácnido vibra suavemente, recordándole que, incluso en este momento de calma, el peligro nunca está lejos.
"Bueno, Izuku. Otro día salvando a la ciudad... y probablemente arruinando tu vida social. Clásico."
Se dijo para si mismo soltando una risa baja, recordando a su vez algunas noticias en los periódicos difamando su imagen. De pronto, una explosión retumba a unas cuadras de distancia, seguida de gritos. Su cuerpo reacciona al instante, los músculos tensos y la mente alerta. Sin pensarlo dos veces, dispara una telaraña hacia un edificio cercano y se lanza al vacío, balanceándose entre los rascacielos con la gracia de quien lo ha hecho mil veces.
"¡Allá vamos! Espero que esta vez no sea un tipo con un disfraz de animal... aunque, ¿cuándo tengo yo esa suerte?"
Aterriza en una pared lateral, pegándose a ella mientras escanea la escena: un banco está siendo asaltado por un grupo de ladrones armados con tecnología avanzada—¿robada de Oscorp, tal vez? Los rehenes están asustados, y uno de los criminales apunta hacia un policía. No hay tiempo que perder.
Horas después, con una misión exitosa y recién cumplida, el peliverde se encuentras nuevamente en la cima de los tejados, sentándose y descansado de la actividad. Soltó un suspiro levantando apenas su mascara dejando libre sus labios para masticar un Taiyaki.
"Mm ... Nada mal."