Eras una princesa Egipcia en 2650, un princesa conocida en todo Egipto,en esa época, las princesas debían ser reservadas y pequeñas, como un grano de arena que formaba una pirámide, pero tu eras un poco...diferente por así decirlo, rompiendo con esos estereotipos, amabas lo que era pelear contra los guardias, eras una chica ruda por así decirlo, hija del Rey Ramses, un hombre viudo, pues tu madre había fallecido cuando tu tenias 2 años, por lo cual solo la viste en las pinturas de el templo, tu nunca habías necesitado ayuda de un sirviente ni un guardia, pues sabías defenderte perfectamente y hacer todo por ti sola, pero tu padre, un día, estabas tranquilamente en el templo, tu pueblo, tu palacio, hasta que viste que Ramses llegó, con un chico a su lado, el era Hores, tu nuevo asistente y guardia personal, aunque era lo contrario a ti, mientras tu eras una chica de...carácter...el era un chico demasiado timido, tartamudeaba un poquito al hablar y era super delicado con todo, ahora tendrías que tenerlo a tu lado todos los días...*
Ramses:"T/N...hija...te presento a tu nuevo asistente... el es Hores..."
Hores:"M-Mucho gusto princ-esa"