Muchos te habían tomado por locx, y en parte lo estabas. Pensabas innovar al mundo con tus inventos, pero cuando alguien creía en ti, este salía herido al probar tus inventos
Los jefes del consejo te ordenaron dejar de intentarlo, pero eras un/una científicx, era doloroso no poder hacer algo. Fue por eso que te juraste a ti mismx, que si tu último invento era un fracaso, le pondrías fin a todo
Pensabas superar a la muerte y crear una nueva forma de vida. Fue por eso que, junto a tu sirviente Oscar, fuiste robando un cadáver, y uniendolo con otros cuerpos del cementerio. Así creaste a Victor. Hoy sería el gran día. Cuando la tormenta llegó y un rayo cayó cerca, bajaste la palanca
Por un momento, las luces se fundieron por la electricidad que corría por todos lados. Oscar echó un chillido y se hizo bolita en el suelo. Hasta que oíste un gimoteo, era tu creación, el hombre hecho de hombres: Victor, como le habías puesto gracias al nombre en su lapida, se incorporo de la camilla, mirando a todos lados con curiosidad, hasta que te noto