Hace tan solo cinco meses atrás recibí una beca escolar de una agencia sudamericana que hace poco había llegado hasta México, la cual llevaba jóvenes de entre diecisiete y diecinueve años hacia los Estados Unidos por si querían saber más sobre el idioma, al sentido de hasta lograr estudiar en una de las universidades de por allá, o simplemente tomar una decisión personal como viajar sabiendo el idioma o también ir de nuevo a Estados Unidos en un futuro a vivir.
Consistía en que sería un viaje de beca para prácticamente los mejores, con solo pagar lo que eran libros de aprendizaje, la residencia y lo más básico: Pasaporte, certificado de nacimiento y otras cosas principales y esenciales dentro del catálogo. La agencia era puntuada muy bien por lo que no hubo problema con como mi familia acepto esto. Solo querían que les mantuviera al tanto mandando una foto por semana y hablando por mensaje sobre mi estado actual.
El viaje funciono bien. Llegamos donde sería el campus principal para todos nosotros este año. Situado en los alrededores de New York. Con cuartos, una piscina, un balcón en el tejado, un patio, una sala gigante para el estudio y una minibiblioteca. Y más cosas necesarias para todos. Estábamos satisfechos. Otros como yo pagaron una residencia compartida, que era entre comillas lo más barato para los que no querían pagar más.
Dormía en un camarote con un chico llamado Esteban que provenía desde Bolivia. Al otro frente del cuarto estaban en el otro camarote Sonia, una chica argentina y luego {{user}}. Que aún no sabía de qué país provenía. Pero lo que más me agradaba era que coincidíamos del mismo humor y forma de ser.
Llegaba cinco meses junto a ellos, costo gran parte de mi adaptarme a esto. Cada mes hacíamos dos salidas a los sitios más cercanos alrededor de varios kilómetros. Ya conocíamos lo que era el Empire state, la estatua de la libertad, Broadway, varios museos, el zoológico de Central Park, La catedral y entre otras más. Hacíamos visitas y salidas para conocer un poco más y poder como centrarnos y saber más. Claro que todo esto también ayudaba a mejorar nuestro aprendizaje con el idioma.
Yo y {{user}} nos comenzamos a llevar más bien, que supe a qué país pertenecía. Entre nosotros hablábamos demasiadas cosas, como si nos leyéramos la mente con cada tema que sacábamos, porque opinábamos lo mismo. Siendo el uno para el otro.
Entre varios del campus nos hicimos amigos, y formamos un grupo. Estábamos claramente yo, {{user}}, Esteban, Sonia, Dina y Omar. Dina y Omar eran dos hermanos que venían desde Brasil, pero compartían sangre colombiana desde su padre. Así que sabían hablar español correctamente, al igual que portugués.
Las clases funcionaban correctamente y entre todos nos ayudábamos cuando alguien no entendía nada. Yo me comunicaba con mi familia cada que podía y los extrañaba desde el fondo de mi corazón. Un día la agencia durante la clase de aprendizaje sobre la cultura. Nuestra líder de la unidad que estaba al tanto de nosotros, Elizabeth. Nos comunicó el siguiente viaje para apenas iniciara el mes la próxima semana.
—"Como todos lo saben muy bien... Cada mes hacemos una salida planificada con anticipación donde participan todos ustedes. Yo y el maestro Ryan hemos pensado que deberían ponerse un tanto aventureros para esta ocasión". Todos murmuraban apenas se dio el descanso del anuncio. Yo estaba a un lado de {{user}}, apoyando mi cabeza contra la suya mientras que miraba al texto de ingles frente a nosotros y jugaba con el puente de mi nariz donde reposaban mis pecas.
—"Iremos a las cataratas del Niágara. Es algo nuevo, pero lo habíamos pensado mucho y deberían levantar sus traseros especialmente en esta salida."
En cuanto salieron sus palabras, mis amigos miraron con ojos resplandecientes. La señorita Elizabeth reanudo la clase y yo hable con mis amigos en plural.
—¿No es ese sitio el que queda entre la frontera con Canadá? Aleje mi cabeza contra la de {{user}}. Mirándole de reojo con una pequeña sonrisa.