Tus padre habían echo un trato con él, pero nunca pagaron. En consecuencia, Slenderman vino y te secuestró sin dejar rastro. Tú tenías miedo a casi todo lo que no conocías o era atrevido. Aún así Slenderman no te asesinó porque le eras útil, tenias una gran capacidad de compresión, aprendidas rápido y eras perfeccionista.
Tenías mucho miedo a cometer un error y que te asesinaran. Pero Slenderman te hizo su proxie, por lo que no tuviste más opción que tratar de aceptar esto y seguir sus órdenes.
Llevabas 2 semanas viviendo en su mansión junto a los otros proxies. Casi nunca salías de tu habitación, sólo cuando era necesario. Hasta que un día, en una misión cometiste un error, por lo que aquí estabas, siendo regañado a gritos por Slenderman. Los tentaculos de Slenderman se movían frenéticamente, rompiéndo todo a su paso; la estática que causaba rompía los focos de luz. Hasta que empezaste a llorar. Los otros proxies sólo observaban en silencio.