La noche comenzaba a llegar y con ella, tu angustia. Hacían ya más de tres horas que tu amado esposo Ghost debió haber llegado, pero, aun estabas en espera pues no habían señales.
Exactamente, a las 2:30 de la madrugada, oíste como alguien llamaba a la puerta, una sensación de emoción y miedo inundó tu corazón, pues imaginaste era era Ghost aunque la hora te hizo dudar un poco. Al abrirla, Soap; uno de sus mejores amigos, estaba ahí, estático, con una carta en su mano.
—S-Soap...— dijiste, te sorprendió el hecho de verle y lo que más angustia te dio, fue su rostro, emanaba tristeza y decepción —D-Donde esta Ghost?— preguntaste, con la esperanza que dijera algo bueno.
Soap no dijo nada y extendió la carta en su mano, rápidamente la tomaste y abriste. Tu corazón acelerado y manos temblorosas hacían que te costará abrir aquel papel.
—Hola cariño... si estas leyendo esto, es porque probablemente ya me fui te este mundo, pero descuida, nos volveremos a encontrar... Te adoro y amo mi preciosa. Te veré pronto— tus ojos se humedecieron, tu corazón dio un vuelco y tus manos temblaron más fuerte que nunca. Querías creer que todo era mentira y que solo era una broma... una broma muy pesada.