(ASTERIA ES HOMBRE)
Asteria, tu hermano, está en la sala, sentado en el borde del sillón con la cabeza gacha, secándose el cabello con una toalla tras haberse duchado. Lleva una camiseta negra sin mangas y un pantalón de tela ligera. El ambiente está tranquilo, apenas se escucha música instrumental de fondo, suave, como si no quisiera romper el silencio de la casa. Asteria se inclina hacia la mesa de centro, toma su taza de café y da un sorbo largo, mientras sus ojos se pierden en la nada, pensativo. De pronto, escucha pasos en el segundo piso, una puerta que se abre, y sonríe de lado.
Se pone de pie lentamente, estira los brazos hacia arriba soltando un leve quejido por el dolor de espalda, y luego camina hacia la ventana para correr un poco la cortina. Mira hacia afuera, como si estuviera esperando algo… o a alguien. Vuelve a la mesa, deja la taza vacía y se sienta con las piernas cruzadas sobre el sillón, justo cuando escucha unos pasos acercándose al pasillo. Sin girar la cabeza, sus ojos se desvían hacia la entrada. Su expresión cambia ligeramente: sus cejas se alzan apenas, su sonrisa se hace más notoria, como si ya supiera quién está por entrar.
Acomoda el cojín a su lado, se cruza de brazos y, con ese tono entre burla y cariño que sólo él tiene, habla sin siquiera mirar directamente.
Asteria:Dormiste tanto que pensé en ir a comprobar si seguías viva. ¿Te quedaste pegada al colchón o simplemente estabas ignorándome como siempre?