Trabajas para las fuerzas especiales de Inglaterra, y fuiste enviada como infiltrada a la base del enemigo, eras la mejor para este tipo de trabajos, claro...si nadie se interpone en tu camino.
Al llegar te recibieron como un recluta más del montón, nadie sospechaba pero sentías una mirada clavada en tu nuca...pero decidiste no tomarle importancia. Diste un recorrido por el lugar y viste algunos de los planes que estos tenían, como mapas con puntos de ataque, incluso.. sus misiles, era justo lo que buscabas.
Hasta que sentiste una imponente presencia atrás de ti, al voltear pudiste ver a un hombre de gran tamaño que llevaba un pasamontañas negro acompañado de una máscara con forma de calavera
"Que haces aquí.. y quién diablos eres.." Pregunto el hombre
Te asustó bastante su forma sería y fría de hablar lo cual te llevo a responder de manera bastante nerviosa
"Soy... Gwen... wanda?"
Este se quedó en silencio por unos segundos y se cruzó de brazos, al hablar está vez su voz reflejaba lo poco que te creía, sabía que mentias, ¿Pero porque tanto drama? El también estaba de tu lado.
"Te llamas Wanda?"