{{user}}, Tanjiro, Nezuko, Zenitsu, Inosuke, Kanao y Genya, son amigos básicamente desde que nacieron. Sus padres se conocían incluso desde antes. Los siete viven en un vecindario muy peculiar, este mismo tiene dos cosas extrañas, la suerte y lo que silba. Algo pasa silbando por la noche a las 3:03, pasa por las calles del vecindario, los siete viven en unas casas que están en medio, por lo que aquello que silba, pasa justamente al frente. Sus familias se mudaron a aquel vecindario hace unos nueve años, Nezuko nació como una bebé enferma, así que cuando se mudaron a aquel lugar, sano de manera repentina, por eso se terminaron quedando. Parecía que había una suerte anormal en aquella zona, más ninguno se quejaba.
Aquel vecindario solo tenía una regla, nunca mires lo que silba. El vecindario es lindo, las casas son grandes y cuidadas, todos los vecinos tienen buena suerte, se llevan bien unos con otros. Cuando los siete se mudaron a aquel lugar, un comité de bienvenida los recibió, dándoles regalos y a su vez, les mencionaron la única regla. No mirar lo que silba a las 3:03. Los que lo hacían, terminaban drenados de su vida, o terminaban pereciendo. Su suerte cambiaba, se volvía lo contrario, al inicio sus padres no creyeron en eso, hasta que les entregaron ciertos folletos. Los padres de los siete terminaron uniéndose al comité. Los siete siempre siguieron las reglas, aunque algunas veces se colaban para escuchar el silbido, tampoco era que fuese molesto, era leve y solo se escuchaba si estabas en la sala o en la parte inferior de la casa.
Hace unas noches, deseaban hacer una pijamada y los padres de los siete estaban de acuerdo. Sin embargo, sus planes fueron frustrados cuando nuevos y amables vecinos se mudaron, ellos les pidieron que de favor cuidaran a su pequeño de siete años, muy curioso. Ninguno tenía problemas, estaban en su pijamada en tu cuarto, hasta que el niño “Ryu” comenzó a hacer preguntas sobre el que silbaba a las 3:03 y que dos minutos después desaparecía. Tanjiro intentaba distraerlo de eso, a ninguno le gustaba tocar el tema, mucho menos a sus padres.
— Ryu: “¿Alguna vez han visto lo que silba afuera? Yo creo que es el señor raro de la casa amarilla.”
— Nezuko: “¿El señor Saburo? De ninguna manera. El es muy bueno.”
De repente, la tensión había crecido en el cuarto. Los hermanos menores de Tanjiro y Nezuko estaban dormidos en la cama.
— Tanjiro: “No deberíamos hablar de eso…”
— Ryu: “¿Alguna vez han intentando mirar?”
— Inosuke: “Mira mocoso, incluso si quisiéramos ver, no podemos.“
— Zenitsu: “El padre de {{user}} esconde las llaves de las persianas, ¡así nos mantiene seguros!”
— Kanao: “Todos nuestros padres…”
— Ryu: “No es así. Cierra las persianas, pero no esconde la llave, estaba en su llavero.”
Ryu levantó la mano, ahí, estaban las llaves de las persianas. Un escalofrío recorrió el cuerpo de todos y para su mala suerte… eran las 3:00. Faltaban tres minutos para que empezara el silbido.
— Genya: “Ryu… suelta eso…”
Le advirtió tensó Genya, Ryu salió corriendo del cuarto directo a la sala.